Acusado de complicidad en el asesinato de la joven... Estuvo mirando y no hizo nada. Consiguió un coche para llevar el cuerpo después. Una joven de 19 años, con el pelo teñido de negro, con un top a rayas y sandalias de plataforma. Pastillera.
Acusado de complicidad en los asesinatos de cinco... sicarios del cártel del Golfo. Limpió el local e hizo desaparecer todo documento identificativo de los cadáveres. Eran Pedrito, Aguas, el Tlacuache, Rufo y Arnulfo el encargado del Superahorro, el padre de Conchita.
Acusado de complicidad en el asesinato de 21 personas en el atentado de... blanquea dinero para el grupo terrorista. Dos hermanos de ocho años, una adolescente que estaba loca por Harry Potter, una embarazada de 8 meses (y un feto), un profesor de física, tres amas de casa (una de ellas cultivaba con cierta intensidad un vicio secreto), cuatro cinéfilos (hay mucho cinéfilo), una montañera, un ex-combatiente de la batalla del Ebro (iba en silla de ruedas, tenía dentro uno de los 7o recuerdos existentes hoy en día de la histórica batalla), una vieja mala, pero muy muy mala, un homeópata, un inmigrante que además era homeópata, dos enfermeras y un portero.
Acusado de complicidad en 27.900 asesinatos.
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derretidos de odio
un poco de mala hostia para mi estilo. Alejada de los raptos de ternura. Mis plumas recortadas y, de tan blancas, azules: agitándose, temblando.
martes 14 de julio de 2009
"Para creer en la política hay que tener una corrupción intelectual total"
Entrevista a John Malkovich, El Pais, 14 de julio de 2009
Unas copas de vino tinto y varios cigarrillos de sobremesa. John Malkovich (Christopher, Illinois, 1953) está a sus anchas después de una cena con amigos en uno de los locales favoritos del mundo bohemio vienés. (Se llama Immervoll, que significa "Siempre lleno"). Algunos curiosos lo reconocen, pero se contienen hasta que acaba la entrevista para acercarse a pedirle un autógrafo y decirle a Malkovich cuánto lo admiran.
"Para creer en la política hay que tener una corrupción intelectual total"
"Me gustaría hacer un filme inspirado en la arquitectura de Josep Maria Jujol"
El actor protagoniza Desgracia, el filme basado en la novela de J. M. Coetzee, que se estrena en España el próximo día 31. Pero ahora está centrado en el teatro. En Viena ha presentado La comedia infernal, una obra que combina teatro y ópera y que el próximo sábado inaugura el Festival de Peralada (Girona). La estrella de Hollywood encarna a Jack Unterweger, el asesino en serie que encandiló a los intelectuales austriacos en los años noventa. El libretista Michael Sturminger ha escrito una obra a la medida de Malkovich, que actúa flanqueado de dos mujeres que cantan nueve arias muy diversas -Weber, Boccherini, Vivaldi, Mozart- que tienen en común el dolor de la mujer maltratada. Las acompaña la orquesta Wiener Akademie, dirigida por Martin Haselböck, creador de la parte musical de la obra.
Pregunta. La comedia infernal se estrenó el año pasado con éxito en Los Ángeles. ¿Cómo surgió la idea?
Respuesta. Encontré a Martin Haseböck casualmente en una cena en Los Ángeles, y al día siguiente me llamó y me dijo: "Tenemos que hacer algo juntos". Yo le dije: "Si quieres que la gente venga al teatro, hay que hacer algo sobre Jack Unterweger". Los asesinos en serie interesan en todos los países, a todos los diarios y programas de televisión. Cabe preguntarse por qué, y por qué Unterweger tenía por todos lados mujeres que lo seguían y se obsesionaban con él. Tenía una en cada país. Le ofrecían casa, coche...
P. ¿Cuál es su explicación?
R. No sé. Si matas gente, las mujeres te escriben cartas, quieren casarse contigo. Quizás las mujeres piensan que pueden cambiar a los asesinos, que los pueden salvar. Les gustan los hombres amenazantes. Conozco varias mujeres que se divorciaron porque sus esposos eran demasiado buenos, amables. Me parece raro. No tengo respuesta.
P. ¿Pero qué le llevó a interesarse precisamente por Unterweger, habiendo tantos ejemplos de asesinos en serie de mujeres?
R. Pasé bastante tiempo en Austria en los años noventa, donde se habló mucho de Unterweger. También era conocido en Estados Unidos, desde donde escribió para Austria como periodista. Informaba sobre las pésimas condiciones de las prostitutas, pero no las ayudó mucho porque mató a las que encontró. No tengo ningún interés en el personaje mismo de Unterweger. Sus actos son enormemente tristes, destructivos, pero me interesó como resultado de la estupidez mental y emocional de los políticos.
P. Lo dice porque Unterweger, condenado a muerte, fue absuelto en 1990 a raíz de una petición de destacados intelectuales de izquierda. Una vez libre, siguió matando prostitutas en Los Ángeles, Austria y la República Checa, luego volvió a ser condenado a muerte y se ahorcó.
R. Sí. Unterweger era un psicópata, pero hubo quien dijo que había que dejarlo libre porque tomó cursos de escritura. Aunque nunca fue buen escritor. Era una patata caliente entre la izquierda y la derecha. Imagina que alguien te dice que los árboles delante de tu casa están enfermos. La izquierda dice: hay que alimentarlos, darles agua. Y la derecha dice: hay que arrancarlos para que no contagien a los demás. Yo en cambio me pregunto por qué ha venido una persona a contarme que las plantas están enfermas.
P. ¿No tiene usted ninguna inclinación política?
R. No creo ni en política ni en religión. Para creer en la política hay que tener una corrupción intelectual total. Unterweger es un ejemplo de eso. Pero en la obra de teatro no nos referimos directamente a la realidad. Trata sobre el interés de la gente por el tema.
P. Usted se ha psicoanalizado durante mucho tiempo, ¿hasta qué punto tiene influencia en su forma de interpretar?
R. Tiene mucha influencia en mi trabajo y en mi vida. Porque Freud enseña que somos suficientes. Al contrario que la política y la religión, que sostienen que los seres humanos no pueden bastarse por sí mismo. Pero no se necesita ni ideología ni religión para que seamos humanos, vitales, curiosos y justos, ni para estudiar, contemplar, reflexionar, para celebrar e incluso para condenar. Freud se equivocó en muchas cosas, pero no en esto.
P. ¿Sus padres tenían la misma forma de ver estas cosas?
R. No. Eran mucho más conservadores que yo. Eran ateos profundos, ateos casi de forma evangélica. Yo no. Yo soy muy feliz sin ningún dogma.
P. También exige mucha libertad en su trabajo.
R. Sí. No haría teatro si no fuera completamente libre. Por el contrario, el cine es algo fascista. La película se detiene si hago simplemente así [se agacha, como saliendo del encuadre de una cámara] . El teatro me gusta porque es libre, porque es efímero como la vida.
P. En cada función de La comedia infernal hay novedades. ¿Improvisa?
R. No es exactamente improvisación. Lo que hago es revisar el texto cada noche y reajustar la siguiente actuación.
P. O sea que la pieza que verá el público español será diferente de la que acaba de ver el público vienés.
R. Será diferente porque en España no conocen a Jack Unterweger. Conozco Barcelona, he pasado mucho tiempo allí, me gusta especialmente la arquitectura de Josep Maria Jujol. Tenemos la idea de hacer una película inspirada en Jujol, con mi decorador y un realizador inglés. Pero todavía no sabemos si conseguiremos financiación. Yo no escribiría el guión, pero se haría en base a mis ideas. Sería un filme sobre cosas que pueden ocurrir en los edificios de Jujol, como la Casa Planells, las torres en Sant Joan Despí, la Casa Bofarull... Porque los lugares tienen una enorme influencia en las vidas.
P. ¿Y otros proyectos?
R. Tengo bastantes proyectos como productor, uno o dos como realizador y algunas cosas en teatro. He terminado de representar en París una obra escrita por un joven americano y titulada El buen canario. Ya la representé en México y el año que viene la llevamos a Nueva York y Londres.
Del cine al teatro
- 'En un lugar del corazón'. Primer papel (1984), candidatura al Oscar.
- 'Muerte de un viajante'. Debuta en Broadway con el drama de Arthur Miller (1985).
- 'Las amistades peligrosas'. El papel que le convirtió en estrella. (1988).
- 'En la línea de fuego'. Segunda nominación a los premios de Hollywood. 1993.
- 'Cómo ser John Malkovich'. Hace de sí mismo (1999) para Charlie Kaufman.
Unas copas de vino tinto y varios cigarrillos de sobremesa. John Malkovich (Christopher, Illinois, 1953) está a sus anchas después de una cena con amigos en uno de los locales favoritos del mundo bohemio vienés. (Se llama Immervoll, que significa "Siempre lleno"). Algunos curiosos lo reconocen, pero se contienen hasta que acaba la entrevista para acercarse a pedirle un autógrafo y decirle a Malkovich cuánto lo admiran.
"Para creer en la política hay que tener una corrupción intelectual total"
"Me gustaría hacer un filme inspirado en la arquitectura de Josep Maria Jujol"
El actor protagoniza Desgracia, el filme basado en la novela de J. M. Coetzee, que se estrena en España el próximo día 31. Pero ahora está centrado en el teatro. En Viena ha presentado La comedia infernal, una obra que combina teatro y ópera y que el próximo sábado inaugura el Festival de Peralada (Girona). La estrella de Hollywood encarna a Jack Unterweger, el asesino en serie que encandiló a los intelectuales austriacos en los años noventa. El libretista Michael Sturminger ha escrito una obra a la medida de Malkovich, que actúa flanqueado de dos mujeres que cantan nueve arias muy diversas -Weber, Boccherini, Vivaldi, Mozart- que tienen en común el dolor de la mujer maltratada. Las acompaña la orquesta Wiener Akademie, dirigida por Martin Haselböck, creador de la parte musical de la obra.
Pregunta. La comedia infernal se estrenó el año pasado con éxito en Los Ángeles. ¿Cómo surgió la idea?
Respuesta. Encontré a Martin Haseböck casualmente en una cena en Los Ángeles, y al día siguiente me llamó y me dijo: "Tenemos que hacer algo juntos". Yo le dije: "Si quieres que la gente venga al teatro, hay que hacer algo sobre Jack Unterweger". Los asesinos en serie interesan en todos los países, a todos los diarios y programas de televisión. Cabe preguntarse por qué, y por qué Unterweger tenía por todos lados mujeres que lo seguían y se obsesionaban con él. Tenía una en cada país. Le ofrecían casa, coche...
P. ¿Cuál es su explicación?
R. No sé. Si matas gente, las mujeres te escriben cartas, quieren casarse contigo. Quizás las mujeres piensan que pueden cambiar a los asesinos, que los pueden salvar. Les gustan los hombres amenazantes. Conozco varias mujeres que se divorciaron porque sus esposos eran demasiado buenos, amables. Me parece raro. No tengo respuesta.
P. ¿Pero qué le llevó a interesarse precisamente por Unterweger, habiendo tantos ejemplos de asesinos en serie de mujeres?
R. Pasé bastante tiempo en Austria en los años noventa, donde se habló mucho de Unterweger. También era conocido en Estados Unidos, desde donde escribió para Austria como periodista. Informaba sobre las pésimas condiciones de las prostitutas, pero no las ayudó mucho porque mató a las que encontró. No tengo ningún interés en el personaje mismo de Unterweger. Sus actos son enormemente tristes, destructivos, pero me interesó como resultado de la estupidez mental y emocional de los políticos.
P. Lo dice porque Unterweger, condenado a muerte, fue absuelto en 1990 a raíz de una petición de destacados intelectuales de izquierda. Una vez libre, siguió matando prostitutas en Los Ángeles, Austria y la República Checa, luego volvió a ser condenado a muerte y se ahorcó.
R. Sí. Unterweger era un psicópata, pero hubo quien dijo que había que dejarlo libre porque tomó cursos de escritura. Aunque nunca fue buen escritor. Era una patata caliente entre la izquierda y la derecha. Imagina que alguien te dice que los árboles delante de tu casa están enfermos. La izquierda dice: hay que alimentarlos, darles agua. Y la derecha dice: hay que arrancarlos para que no contagien a los demás. Yo en cambio me pregunto por qué ha venido una persona a contarme que las plantas están enfermas.
P. ¿No tiene usted ninguna inclinación política?
R. No creo ni en política ni en religión. Para creer en la política hay que tener una corrupción intelectual total. Unterweger es un ejemplo de eso. Pero en la obra de teatro no nos referimos directamente a la realidad. Trata sobre el interés de la gente por el tema.
P. Usted se ha psicoanalizado durante mucho tiempo, ¿hasta qué punto tiene influencia en su forma de interpretar?
R. Tiene mucha influencia en mi trabajo y en mi vida. Porque Freud enseña que somos suficientes. Al contrario que la política y la religión, que sostienen que los seres humanos no pueden bastarse por sí mismo. Pero no se necesita ni ideología ni religión para que seamos humanos, vitales, curiosos y justos, ni para estudiar, contemplar, reflexionar, para celebrar e incluso para condenar. Freud se equivocó en muchas cosas, pero no en esto.
P. ¿Sus padres tenían la misma forma de ver estas cosas?
R. No. Eran mucho más conservadores que yo. Eran ateos profundos, ateos casi de forma evangélica. Yo no. Yo soy muy feliz sin ningún dogma.
P. También exige mucha libertad en su trabajo.
R. Sí. No haría teatro si no fuera completamente libre. Por el contrario, el cine es algo fascista. La película se detiene si hago simplemente así [se agacha, como saliendo del encuadre de una cámara] . El teatro me gusta porque es libre, porque es efímero como la vida.
P. En cada función de La comedia infernal hay novedades. ¿Improvisa?
R. No es exactamente improvisación. Lo que hago es revisar el texto cada noche y reajustar la siguiente actuación.
P. O sea que la pieza que verá el público español será diferente de la que acaba de ver el público vienés.
R. Será diferente porque en España no conocen a Jack Unterweger. Conozco Barcelona, he pasado mucho tiempo allí, me gusta especialmente la arquitectura de Josep Maria Jujol. Tenemos la idea de hacer una película inspirada en Jujol, con mi decorador y un realizador inglés. Pero todavía no sabemos si conseguiremos financiación. Yo no escribiría el guión, pero se haría en base a mis ideas. Sería un filme sobre cosas que pueden ocurrir en los edificios de Jujol, como la Casa Planells, las torres en Sant Joan Despí, la Casa Bofarull... Porque los lugares tienen una enorme influencia en las vidas.
P. ¿Y otros proyectos?
R. Tengo bastantes proyectos como productor, uno o dos como realizador y algunas cosas en teatro. He terminado de representar en París una obra escrita por un joven americano y titulada El buen canario. Ya la representé en México y el año que viene la llevamos a Nueva York y Londres.
Del cine al teatro
- 'En un lugar del corazón'. Primer papel (1984), candidatura al Oscar.
- 'Muerte de un viajante'. Debuta en Broadway con el drama de Arthur Miller (1985).
- 'Las amistades peligrosas'. El papel que le convirtió en estrella. (1988).
- 'En la línea de fuego'. Segunda nominación a los premios de Hollywood. 1993.
- 'Cómo ser John Malkovich'. Hace de sí mismo (1999) para Charlie Kaufman.
miércoles 24 de junio de 2009
echo de menos el blog
“Hace poco Yahoo me llamó para pedirme permiso para subir uno de mis textos a la web. ¿Saben qué les contesté? Les dije que se fueran al infierno con Internet. Lo detesto. Es una distracción. No es real. Está en algún lugar en el aire”.
Ray Bradbury
del blog de Paul Medrano
Ray Bradbury
del blog de Paul Medrano
viernes 5 de junio de 2009
estoy en google
.
no estoy aquí
estoy en google vomitando por la borda
estoy en google aún cuando no estoy en google
estoy en google cuando leo un poema
pienso en el verso siguiente y minimizo el anterior
que apenas he entrevisto sin amor y al que acabo
no regresando nunca
las sílabas las proceso de 20 en 20 sin oír
filtrando en busca de información esencial
es decir hipertextual, proliferante al infinito
y cuando encuentro esa información la minimizo
o le pongo un tag para el futuro
pero nunca vuelvo
estoy en google cuando deseo que termine esta gran película
para buscar el nombre del actor y la fecha de su muerte
en el internet movie data base
en otras ventanas actualizo mi lista de tareas
o busco una reseña para recordar qué había dentro
de un libro
aquél
el que leí en una tarde y olvidé que había leído
nunca estoy aquí
soy la estela gaseosa de un cuerpo invisible
el fantasma que sólo se ve si no se mira de frente
soy la angustiosa intuición de un olvido
había algo, había algo ahí
soy un latido que muere de camino
.
para Nacho
no estoy aquí
estoy en google vomitando por la borda
estoy en google aún cuando no estoy en google
estoy en google cuando leo un poema
pienso en el verso siguiente y minimizo el anterior
que apenas he entrevisto sin amor y al que acabo
no regresando nunca
las sílabas las proceso de 20 en 20 sin oír
filtrando en busca de información esencial
es decir hipertextual, proliferante al infinito
y cuando encuentro esa información la minimizo
o le pongo un tag para el futuro
pero nunca vuelvo
estoy en google cuando deseo que termine esta gran película
para buscar el nombre del actor y la fecha de su muerte
en el internet movie data base
en otras ventanas actualizo mi lista de tareas
o busco una reseña para recordar qué había dentro
de un libro
aquél
el que leí en una tarde y olvidé que había leído
nunca estoy aquí
soy la estela gaseosa de un cuerpo invisible
el fantasma que sólo se ve si no se mira de frente
soy la angustiosa intuición de un olvido
había algo, había algo ahí
soy un latido que muere de camino
.
para Nacho
viernes 22 de mayo de 2009
membrana mañanera
.
Iba marcha atrás en el autobús. Frente a mí un tipo gordo enorme con la mirada fija y pesada de los esquizofrénicos me recordó que no me había quitado las gafas. Ni siquiera me había puesto los tapones de los oídos.
Me metí en la membrana y sonreí. Entonces intenté pensar, pero seguía costándome mantenerme consciente. Es una especie de derrumbe lo que me sucede estos últimos tiempos cada dos o tres segundos, que no me permite mantenerme lúcida el tiempo suficiente para hilar un pensamiento. Aún así decidí que era mejor bracear, chapotear, que volver al mundo. Recordé un sueño sobre X. Por la mañana le había comentado a mi marido que un censor interno que funcionaba de manera independiente de mí -de mi superficie- cortaba siempre mis sueños eróticos antes de que las cosas llegaran a su final lógico y esperado, ante lo cual él se mostró sumamente satisfecho, a pesar de estar preparando tres nesquicks y de la tensión aguda a la que está sometido por las mañanas. Sí, creo que siempre temió que le fuera infiel allá en el limo. Sin embargo, le dije, no había ocurrido eso con X. Él odia a X, le repele físicamente como todas las personas que le caen mal. Su asco en aquel momento casi corta la leche.
-¿Qué? -gritó, espantado, con el bote de nesquick en una mano.
-Sí. ¿No te parece ilustrativo?
-¿De qué? Vaya asco.
-Bueno, X no es realmente un hombre, yo no lo veo así. Mi subconsciente permitió la consumación con un no hombre.
Me miró y repitió:
-Qué retorcida eres.
Puse mi gesto de aristócrata. Ya sabía que no le iba a importar.
Luego fue todo perfecto en la Agencia Tributaria. Paré en la parada más cercana, tuve la ocurrencia de pedir los impresos y rellenarlos mientras esperaba mi turno.El día se presenta bien.
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Iba marcha atrás en el autobús. Frente a mí un tipo gordo enorme con la mirada fija y pesada de los esquizofrénicos me recordó que no me había quitado las gafas. Ni siquiera me había puesto los tapones de los oídos.
Me metí en la membrana y sonreí. Entonces intenté pensar, pero seguía costándome mantenerme consciente. Es una especie de derrumbe lo que me sucede estos últimos tiempos cada dos o tres segundos, que no me permite mantenerme lúcida el tiempo suficiente para hilar un pensamiento. Aún así decidí que era mejor bracear, chapotear, que volver al mundo. Recordé un sueño sobre X. Por la mañana le había comentado a mi marido que un censor interno que funcionaba de manera independiente de mí -de mi superficie- cortaba siempre mis sueños eróticos antes de que las cosas llegaran a su final lógico y esperado, ante lo cual él se mostró sumamente satisfecho, a pesar de estar preparando tres nesquicks y de la tensión aguda a la que está sometido por las mañanas. Sí, creo que siempre temió que le fuera infiel allá en el limo. Sin embargo, le dije, no había ocurrido eso con X. Él odia a X, le repele físicamente como todas las personas que le caen mal. Su asco en aquel momento casi corta la leche.
-¿Qué? -gritó, espantado, con el bote de nesquick en una mano.
-Sí. ¿No te parece ilustrativo?
-¿De qué? Vaya asco.
-Bueno, X no es realmente un hombre, yo no lo veo así. Mi subconsciente permitió la consumación con un no hombre.
Me miró y repitió:
-Qué retorcida eres.
Puse mi gesto de aristócrata. Ya sabía que no le iba a importar.
Luego fue todo perfecto en la Agencia Tributaria. Paré en la parada más cercana, tuve la ocurrencia de pedir los impresos y rellenarlos mientras esperaba mi turno.El día se presenta bien.
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domingo 17 de mayo de 2009
pillada
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Yo llevaba ordenando facturas falsas varios días. Por fin había terminado el trabajo, y las tenía encima de mi cama. De repente la policía vino por algo que no tenía nada que ver con mi actividad. Vino porque uno de mis compañeros de habitación había violado a otro en las duchas y le había hecho mucho daño, creo. Y yo allí con todas las facturas encima de la cama. Me quedé paralizada pero al cabo de un rato me di cuenta de que tenía que intentarlo. Estaban armando bastante follón para coger a Lucho, el de la violación. Era difícil pero no imposible perderme en la confusión y el desinterés hacia mí. Cogí las facturas y las empecé a recoger, las rompí, muchas –algo totalmente inútil, ya que no podía romperlas más que en dos trozos, y así era facilísimo reconstruírlas- y las metí en una bolsa de plástico. Y nada, salí por la puerta como si tal cosa. Pero me detuvieron en el vestibulo del pabellón de entrada, lleno de mesas de oficina. Había unas doscientas mesas grises, de metal. Entonces acepté con gran calma mi destino. Me habían pillado. Me iba a la cárcel. Pero había intentado luchar. Por eso me sentía bastante satisfecha. Mucho después, durante el juicio, descubrí que nuestro vecino, el pelirrojo de la habitación contigua, nos veía a través de un gran cristal opaco. Y nunca llegué a saber si es que era un espía o qué, porque en el juicio hablaban en alemán y a él en realidad no le tomaron declaración. Pero lo importante en todo esto es que no me sentí mal porque había hecho un último intento desesperado, y eso es lo importante. Lo importante es que no me sentí mal. Eso es lo importante. Lo importante.
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Yo llevaba ordenando facturas falsas varios días. Por fin había terminado el trabajo, y las tenía encima de mi cama. De repente la policía vino por algo que no tenía nada que ver con mi actividad. Vino porque uno de mis compañeros de habitación había violado a otro en las duchas y le había hecho mucho daño, creo. Y yo allí con todas las facturas encima de la cama. Me quedé paralizada pero al cabo de un rato me di cuenta de que tenía que intentarlo. Estaban armando bastante follón para coger a Lucho, el de la violación. Era difícil pero no imposible perderme en la confusión y el desinterés hacia mí. Cogí las facturas y las empecé a recoger, las rompí, muchas –algo totalmente inútil, ya que no podía romperlas más que en dos trozos, y así era facilísimo reconstruírlas- y las metí en una bolsa de plástico. Y nada, salí por la puerta como si tal cosa. Pero me detuvieron en el vestibulo del pabellón de entrada, lleno de mesas de oficina. Había unas doscientas mesas grises, de metal. Entonces acepté con gran calma mi destino. Me habían pillado. Me iba a la cárcel. Pero había intentado luchar. Por eso me sentía bastante satisfecha. Mucho después, durante el juicio, descubrí que nuestro vecino, el pelirrojo de la habitación contigua, nos veía a través de un gran cristal opaco. Y nunca llegué a saber si es que era un espía o qué, porque en el juicio hablaban en alemán y a él en realidad no le tomaron declaración. Pero lo importante en todo esto es que no me sentí mal porque había hecho un último intento desesperado, y eso es lo importante. Lo importante es que no me sentí mal. Eso es lo importante. Lo importante.
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sábado 16 de mayo de 2009
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No hay animales como los de antes. Desde que era unaniña necesito esa grandeza. Quiero tener un zoo para mantener allí a mis bichos y mirarles a los ojos. El último, tú eres uno de los últimos. A los lobos: en un cercado, ¿has visto, a dónde te ha conducido el hombre, tu creador? No sé. Yo quería tener animales especiales, no quería un puto perro, ni siquiera un camaleón o un chimpancé. Yo quería un tigre. Un lobo. Un león. Una fiera. No hay nada más salvaje. Los admiro tanto. Llego a ellos, a donde están, copulando al sol, o rascándose la frente con las pezuñas –son como cuernos, esas pezuñas-, o mirando la llanura desde un promontorio como en tantas ilustraciones, y entonces los adoro. Los quiero para mí. Soy posesiva con lo que quiero. Mirar en sus ojos. Ser la dueña de su libertad.
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No hay animales como los de antes. Desde que era unaniña necesito esa grandeza. Quiero tener un zoo para mantener allí a mis bichos y mirarles a los ojos. El último, tú eres uno de los últimos. A los lobos: en un cercado, ¿has visto, a dónde te ha conducido el hombre, tu creador? No sé. Yo quería tener animales especiales, no quería un puto perro, ni siquiera un camaleón o un chimpancé. Yo quería un tigre. Un lobo. Un león. Una fiera. No hay nada más salvaje. Los admiro tanto. Llego a ellos, a donde están, copulando al sol, o rascándose la frente con las pezuñas –son como cuernos, esas pezuñas-, o mirando la llanura desde un promontorio como en tantas ilustraciones, y entonces los adoro. Los quiero para mí. Soy posesiva con lo que quiero. Mirar en sus ojos. Ser la dueña de su libertad.
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- Brújula para navegantes emocionales, Elsa Punset
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